Laia Sanz, debut y frescura para el Dakar 2011

Laia Sanz junto a Jordi Arcarons durante el acto de KH7

(Noticias – Rally Dakar 2011) La joven piloto catalana, arropada por los grandes éxitos conseguidos en Trial, se enfrentará, por primera vez, a la dureza del Dakar acompañada de Jordi Arcarons, su ‘mochilero’.

Tenía tan sólo cuatro años cuando se subió, por primera vez, a una moto. Ahora, a

los 25 y con nueve títulos europeos y diez mundiales en Trial, Laia Sanz se prepara

para el reto con el que sueña desde niña: el Dakar. La competición más dura del mundo

del motor dará cobijo, por tanto, a esta precoz y valiente corredora, apoyada por un

experto en la materia, Jordi Arcarons.

De su experiencia y consejos aprenderá Laia, a quién Arcarons, que ejercerá de su mochilero, siempre le recomienda

que, en el Dakar, “no corra demasiado, que lleve un buen ritmo” y que, ante todo, no se

“caiga”. Así lo confesó la propia Laia Sanz ayer, durante un acto organizado por KH-7,

su patrocinador, y en el que también se dieron cita el propio Jordi Arcarons, Nani Roma

y el equipo de camiones KH-7 Epsilon, formado por Jordi Juvanteny, José Luis Criado y

Fina Román.

El evento gozó de la arrolladora ilusión de Laia y de su perenne sonrisa, que sólo

desapareció durante un instante, el que le ocupó relatar los peligros que supone

participar en una prueba como el Dakar. “Lo que más miedo me da es tener una caída,

allí cuando te caes vas muy rápido y las caídas suelen ser muy feas”, relató Laia, cuyo

temor es compartido por su familia.

“Mis padres no están tranquilos. El trial es un

deporte que, dentro de lo que cabe, es muy seguro y el Dakar tiene mucho más riesgo.

Puedes tener mala suerte, encontrar una piedra y caerte. Y las caídas en el Dakar son

muy graves”, aseveró la joven piloto, consciente de que sus padres están por un lado

“ilusionados” porque la verán cumplir un sueño pero, por el otro, muy preocupados y

temerosos ante la posibilidad de un accidente.

Pese a la dureza y los riesgos que entraña participar en el Dakar, no obstante, Laia se siente

atraída por “el ambiente y la aventura” que envuelve a la “carrera más dura del mundo”,

para la que se ha estado preparando, de manera específica, desde el pasado mes de

septiembre.

Su último testeo fue en el raid Desert Logic, donde Laia trabajó el aspecto

que más le preocupa: la navegación. “Al principio me costaba mucho mirar el roadbook y,

a la vez, llevar la moto. Ahora, en cambio, me he acostumbrado a llevar un ritmo que me

permita leerlo bien. Quizá no corro tanto pero interpreto bien el roadbook, en el que

marco los detalles más importantes con colores fosforitos”, sostuvo la joven piloto,

una de las dos españolas -la otra es Fina Román, del equipo de camiones KH-7 Epsilon-

participantes en el Dakar.

Si se demuestra que las

chicas también podemos correr, en un futuro la participación femenina podría aumentar en el Dakar“,

señaló Laia que recordó que cuando llegó al mundo del trial “era la única chica y

parecía un bicho raro. Sin embargo, ahora, gracias a mí, hay muchísimas niñas pequeñas

que participan en el trial porque los padres han visto que las niñas también pueden

correr”.

De hecho, para Laia no sería descabellado ver, en un futuro próximo, a una mujer ganando el Dakar en categoría de motos. “No lo digo por mí porque soy una inexperta total en el Dakar pero creo que una mujer podría llegar a ganar. Una mujer puede tener cualidades para la navegación, tener la cabeza fría y si está bien preparada físicamente, la victoria es posible. Además, ahora, las motos son más pequeñitas y ligeras”, sostuvo la joven piloto, en cuyo caso el máximo objetivo, de cara al Dakar que dará comienzo el próximo 1 de enero, es finalizar la prueba.

Acabada su participación en el Dakar, Laia se centrará, nuevamente, en el Trial. También el Mundial de Enduro podría tener hueco en su calendario, “siempre que no coincida con los triales”.

Laia Sanz ya piensa, por tanto, en los retos que abordará cuando finalice la cita sudamericana, síntoma de su carácter ganador y sus ganas por seguir quemando etapas en el mundo del motor. Un entorno que lleva tiempo inclinándose ante esta gran estrella.

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