Roma, con las ganas de un debutante tras el calvario sufrido

Nani Roma, durante la presentación de los pilotos KH-7 del Dakar 2011

(Noticias – Rally Dakar 2011) Nani Roma vio la luz al final del túnel después de una semana en la que su participación en la prueba más dura del mundo estaba descartada. Ahora al primer español campeón del Dakar le toca por delante ‘lo más fácil, la carrera’.

Joan Nani Roma es hoy un piloto de raids. Nadie lo pone en duda. Como él mismo afirma, “el Dakar es mi vida, es todo lo que conozco” y, de hecho, hoy en día se ve difícil ver una edición del Rally sin la presencia del piloto de Folgueroles. Y este año, tras catorce participaciones, se salvó sobre la campana. Aunque no está de más recordar que el presente del primer campeón español en el Dakar (2004, motos) estuvo a punto de ser diferente, ya que Roma llegó a ser portero del equipo de fútbol de Vic. Suerte, para el mundo de las motos, que éstas se cruzaron en la vida del catalán y que, un pecado de muchos campeones, falsificó la licencia de un amigo para participar en una carrera de motos.

Pero la edición de este año estuvo muy cerca de convertirse en un lunar en su carrera. “Nunca había vivido una situación similar”, explicó Roma en la presentación de los pilotos KH-7, entre los que se encuentran la pluricampeona del trial Laia Sanz y su mochilero Jordi Arcarons y el KH-7 Epsilon Team, equipo de camiones formado por Jordi Juvanteny, José Luis Criado y Fina Román.

Durante la presentación se vió a un Roma tranquilo y feliz tras haber pasado “una situación que ni a mis peores enemigos, si los tengo, se lo desearía“. “Nunca había vivido una situación similar”, aseguró el piloto, “pero en la vida siempre se aprende de todo y en este caso he tenido que aprender a decidir no correr, que aseguro que es muy duro“. Roma miró al principio de correr con BMW pero “no pudo ser por diferentes razones” (el principal fue el patrocinador, él es piloto de Red Bull y la marca alemana lleva Monster). Pero lo peor llegó después, cuando apostaron por la vía de Mitsubishi Stradale con “un coche que conozco, que va muy bien, que encima tiene aire acondicionado (en Atacama pueden llegar a superar los 60º), y a una semana de embarcar nuestros camiones con todo el material, un lunes, el lunes negro de mi vida, todo se va abajo“.

Fue el peor momento de Roma “desde que empecé en las carreras”. Y eso que a lo largo de su experiencia en el Dakar se ha quedado en varias ocasiones a las puertas del éxito por diversos problemas técnicos. Como en el 2000, cuando a dos días del final rompió el motor de su moto siendo el líder de la prueba. Perdió el tiempo suficiente como para caer al decimoséptimo puesto. O como en 2003, la edición previa a su victoria, cuando una caída le llevó al hospital.

Roma vio como “meses de trabajo enorme” se iban a la basura por problemas de gestión. “Si yo tengo un contrato, lo que no voy a hacer es pedirle a mis jefes que me enseñen las cuentas”, explica el catalán. “Yo tengo que fiarme de la gente, y yo seguía lo que teníamos planificado y acordado. Y cuando lo vamos a preparar todo para embarcarlo ves que todo se derrumba. Luego miré de conseguir otro coche de Brasil, pero la situación era muy complicada. Hasta que al final pensé que no podía salir con esto, porque lo pierdes todo, la credibilidad de todo lo que has hecho hasta entonces, de los patrocinadores…”, señala el piloto, que revela que el camino de regreso a su casa no fue fácil.

Pero, como en todo túnel, hay una luz al final del mismo. Y esa llegó de Bélgica, donde el equipo Nissan Overdrive se quedó con una vacante y pensaron en Roma como el hombre ideal a pesar de no haber probado el coche. “Te das cuenta que en la vida cuando luchas y haces las cosas bien también recibes alguna recompensa. En este caso, cuando pensaba que todo se había acabado me llamó un equipo con unas condiciones interesante que te propone correr con ellos”, explica el catalán.

Después de pensarlo bien, de ver el coche en primera persona y de las garantías técnicas que el equipo podía ofrecerle, Roma aceptó y “ahora va a empezar lo más fácil, que es la carrera, porque hasta ahora he sufrido mucho para llegar aquí”. Una situación que le lleva a estar “muy contento y tan o más motivado que cuando debuté y ya tengo ganas de que empiece la carrera”. Eso sí, no será un año como los anteriores, en los que “trabajabamos todo el año pensando en el Dakar y salíamos para ganar”, sino que se planteará una carrera diferente.

“Hay que hacer una carrera más táctica, primero tengo que aprender los límites del coche, del coche. Hay que hacer una carrera de menos a mas, el Dakar es muy largo“, explica el piloto, que ha realizado pocos test con el Nissan Navara que llevará, aunque esta semana llevará a cabo unas pruebas con un mismo modelo del que está ahora viajando hacia Sudámerica y, antes del inicio del Dakar, volverá a realizar más tests en Buenos Aires. “Será una carrera diferente, porque tengo que aprender muchas cosas, pero a la vez interesante por lo mismo”, subraya el piloto KH-7.

Del Navara asegura que es “un coche parecido en comportamiento a un WRC, con un reparto de pesos muy equilibrado, lo que permite controlar muy bien las inercias, y eso me vendrá bien para acelerar mi adaptación”. A pesar de considerar que “sería absurdo si te dijera ahora que voy a luchar con los Volkswagen o los BMW, que son tíos que llevan todo el año entrenado y probando los coches”, asegura que “podemos hacer grandes cosas, un gran Dakar”. “Mi objetivo siempre es ganar, pero en este caso tenemos que plantearnos el día a día, en no hacer errores y llegar al final con el coche en buenas condiciones. Aunque creo que lo vamos a hacer mejor que lo que nosotros, hasta yo mismo, creemos”, añade.

Sobre la carrera de este año avisó que la segunda semana será muy dura, aunque señaló que con los cambios en la normativa en referencia al uso del GPS, que se abrirá a los 800 metros en vez de los 3 km de años anteriores, puede crear algún momento de peligro dependiendo de dónde estén los puntos. Además, considera que este año “el copiloto que no sea super estricto en el road book se va a liar y por eso creo que los buenos copilotos van a hacer marcar mucho más la diferencia“.

En su caso, a su lado estará el francés Gilles Picard, con 25 años de experiencia y con dos títulos en el Dakar con Jean-Pierre Fontenay en 1998 y con Luc Alphand en 2006. “Lo importante de un copiloto es la forma de expresarse, tiene que ser un tío que le cuente a un loco que está dando gas lo que tiene que hacer pero a los ojos del copiloto, tiene que hacer una interpretación difícil y Picard lo sabe hacer. Si estás 25 años en el Dakar es que eres bueno”, concluye Roma.

MotorOK | 17 de diciembre de 2010 | 6:13 am

Excelente noticia para el deporte español

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